31 de mayo de 2013

16 Arquitectos del siglo 21

Originalmente publicado en La Chimenea 7 (Perú, Mayo de 2013)

Una mirada por el país nos ha llevado a toparnos con 16 egresados o alumnos de últimos ciclos de las distintas escuelas y/o facultades de arquitectura cuyo número asciende a más de medio ciento. Son 16 jóvenes futuros (o algunos ya) arquitectos caracterizados por su labor activa dentro (o fuera) de sus facultades siempre teniendo en cuenta algo más que ser simples espectadores del diseño y receptores de lecciones de arquitectura. Costa, sierra y selva. Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Lima, Arequipa, Huancayo, Iquitos y Cusco son nuestra muestra para saber qué piensan acerca de sus facultades, del país y del mundo. Aldo Facho y José Beingolea analizan luego estas respuestas y nos dan una visión de la formación de la arquitectura en el país.

Las preguntas fueron las siguientes:

1. ¿Qué es lo más importante que has aprendido en tu Facultad?
2. ¿Cuál es tu opinión acerca de la arquitectura peruana contemporánea?
3. ¿Cuáles crees que deberían ser las principales características de un arquitecto de este nuevo siglo?

Y estas fueron las respuestas:


1. La lección más importante fue la de pensar y hacer en base a situaciones o problemas específicos y reales, no inventar problemas con pretensiones que solo interesan a un arquitecto, que es mucho de lo que se ve en distintas facultades y oficinas del Perú y del mundo.

 2. Considero que está limitada a dos o tres tipologías donde generalmente trabajan los starchitects nacionales y “los que quieren ser/parecer de la élite”. Se ven esfuerzos por ser más pragmáticos pero aún hay mucho trecho por recorrer y muchos sectores sin atender.

 3. Se me ocurren las siguientes, y creo que aplican no solo al arquitecto: conciencia, consecuencia pragmatismo y prospectividad.


1.  Pienso que el proyectar es algo integral a mi vida que evoluciona acorde a las nuevas experiencias, desde la exploración en la línea de talleres a la interacción físico-tangible que el edificio logra con su medio. Lo más importante que he aprendido es buscar y  lograr lo más posible esa interacción.

2.  Me  siento crítico de la arquitectura que se rige por las modas, pienso que la crisis estética y de uso, están muy arraigadas en las nuevas tendencias, mientras esto se mantenga, en el Perú solo habrán edificios bonitos que algún nadie usará y serán olvidados como fueron concebidos.

3. “Ser visionario", en definitiva puede evitar futuras posturas y/o políticas insostenibles. La arquitectura crea actitudes, tener postura de creativo, explorador y multidisciplinario ayuda a comprender nuevos hábitos e ideales y crear propuestas que contribuyan al desarrollo en el espacio-tiempo.


1. La  carrera de arquitectura es una de las carreras más exigentes que uno puede estudiar. Auto-exigirme a siempre dar lo mejor, probablemente sea una de las cualidades que uno aprende en una facultad. Es a través de todos los obstáculos y desafíos que uno aprende esta cualidad. Los desafíos son los que generan los cuestionamientos, y te hacen mirar  y buscar más  allá.  No  conformarte  con  lo  que  existe  y  olvidarse  de los  "no  se  puede"  o  es "imposible". El no rendirme para superar esas paredes fue lo más importante que aprendí. Si bien la  universidad  es  donde  nace  y  se  fortalece  el  nuevo  conocimiento,  muchas  veces puede ser decepcionante ya que los conocimientos en la facultad pueden ser muy reducidos o limitantes. Aunque suene paradójico, en la facultad poco o casi nada se innova. Sin embargo, la universidad es una gran experiencia y probablemente aprendí más de lo que no nos dijeron. 

2.  "El  arquitecto peruano es una especie en extinción". No existe una  arquitectura contemporánea peruana. Somos un país con tanta diversidad que me rehuso a la idea de que nuestra arquitectura solo sean CASAS CUBO EN EL DESIERTO. La arquitectura de casas de playa, a las cuales solo pueden acceder solo el 0.1% de la población del Perú no DEBE de ser nuestra arquitectura contemporánea peruana. Hay que ir  más allá y diseñar buena arquitectura para el resto del Perú. Una  arquitectura de carácter público o una buena arquitectura social donde se promueva la calidad de vida por encima de las normas y costos. Los arquitectos estamos en la etiqueta de hacer cosas bonitas, sin uso, sin ninguna lógica y por lo general diseños caros. Y sí tienen mucha razón, porque la "mejor arquitectura" son casas de casi medio millón de  dólares. Será el día en que las personas puedan confiar en los arquitectos en vez de los ingenieros y maestros de obra cuando habremos cambiado algo. 

3.  La más importante de donde se derivan las demás  "La innovación"...  Como me  dijo mi profesor de tecnologías avanzadas: "Hay un tren en la estación de la era tecnológica que ya salió de la estación, corre con  todas tus fuerzas para alcanzarlo y subirte en él". Los mismos sistemas  constructivos, los mismos materiales, las mismas formas por casi un siglo. Necesitamos un cambio y tenemos las mejores herramientas para hacerlo.


1. He aprendido que el arquitecto muchas veces tiene propuestas interesantes y muy valiosas; y habla mucho siempre de "arquitectura y esas cosas", sin embargo, no es consciente aún de que las propuestas que pueden generar un gran cambio desde el aspecto urbanístico arquitectónico y social, trascienden el lápiz y el papel. Criticamos muchas veces la forma de hacer las cosas de las personas en general, pero sobre todo de nosotros mismos, los arquitectos, que más que ser críticos somos criticones. Sobre todo y lo que considero más importante, es la oportunidad y libertad que tenemos dentro de la Facultad de que la arquitectura sea una experiencia en la vida diaria, dejando de lado las aulas, pues dentro o fuera de ellas piensas en arquitectura en todo momento, desde que amanece hasta que se acaba el día siempre estás pensando en la arquitectura o en algo muy ligado a ella, relacionas a la arquitectura con todo lo que te rodea. Sin dejar de lado, por supuesto, he aprendido un poco de lo que es responsabilidad social. Al estudiar en una universidad estatal, me siento en el deber de entregarme en algún momento al lugar donde me he estoy formando como arquitecto, devolver lo que me ha podido brindar, pero sobretodo aportar algo a ella.

2. La arquitectura peruana me recuerda al fútbol peruano. Tendemos hablar de nuestras "viejas glorias", lo cual no está mal, pero refleja la ausencia de nuevos aportes y logros importantes para la arquitectura peruana. Muy de vez en cuando podemos hablar de tal o cual proyecto, pero queda ahí. No trascendemos. No creo que actualmente exista la "arquitectura peruana" como tal. Ergo, en su defecto y desde mi punto de vista podrían ser las casitas de playa o los departamentos a granel que se ajustan a la mayor ganancia por metro cuadrado. Somos un país muy diverso, con muchas tendencias y muchas sangres; con una geografía interesantemente accidentada que en el ejercicio proyectual es un inventario abierto y un reto al mismo tiempo, lo cual también, muchos no lo aprecian como una oportunidad.

3. Debemos mirar a nuestro alrededor y ver cómo es este nuevo siglo. Tal cual como cuando vamos a proyectar en algún lugar del planeta, primero hay que reconocerlo y luego sabremos qué debemos hacer, cómo lo haremos y qué necesitamos para ello. Una vez entendido el entorno y el contexto, podemos saber qué es lo que se requiere para ser un arquitecto del siglo XXI. El arquitecto del nuevo siglo deberá no solo ser arquitecto, debe ser multifacético. Debe ser un arquitecto completo, no me refiero a que debe saber el detalle de cómo hacer todas las cosas, sino a que debe saber lo que se tiene que hacer, puesto que hoy en día contamos con muchos profesionales que complementan la labor del arquitecto y muchas veces facilitan nuestro trabajo. Pero sobre todo con capacidad para adaptarse a los cambios y a su vez poder generarlos, reforzando el carácter social y su preocupación por lo que sucede a su alrededor, pues no podemos pretender ser arquitectos del nuevo siglo, sin pensar en lo que está pasando en el nuevo siglo.


1. Considero que todo lo aprendido es importante y fundamental para mi desarrollo como profesional, desde la formación académica hasta la formación personal. Dentro de mi Facultad he cultivado muchas cosas, desde  trabajar  en  equipo,  apoyar  a mis compañeros y defender mi propuesta. Aprendí que leer me hace una persona culta y sobre todo me mantiene al tanto de la realidad de la  sociedad y me compromete con  ella para tomar decisiones acertadas. Que la arquitectura es básicamente el espacio, las personas viven y habitan ese espacio, por lo tanto poco importa la fachada si no se resuelve bien el espacio.

2. En su gran "mayoría" la arquitectura peruana contemporánea de hoy no es para la gente, tiene otros objetivos y se ha despreocupado por el ciudadano porque  ya  no  hacen  ciudad, ahora las personas son simples peatones, ya no hay ciudadanos, ya no se dialoga con los vecinos, no hay esa interacción que hubo, la arquitectura se ha  convertido  en  un arte  visual, y  lo que busca es la satisfacción individualista.

3. Dedicación, buena voluntad y honradez. Disfrutar lo que hacen. Compromiso con la Sociedad. Observadores de  la realidad. Ser como aquel que se levanta y quiere mejorar el mundo. Capacidad para aprender de los demás. Gusto por la experimentación e investigación. Expresar con sutileza sus ideas. Hábito para la lectura.


1. Conceptos de arquitectura muy claros. Tener mucho rigor en la  elaboración  de  los proyectos académicos, mucha lectura previa citando a los grandes maestros para estudiar sus obras. Son puntos muy claros para tener en cuenta no solo ahora, sino en todo nuestro camino profesional.

2.  Las  costumbres  y  tradiciones  peruanas  en  todo  momento  se  verán  reflejadas en la proyección de edificaciones modernas. Costumbres que muestran una  realidad  nacional, una manera de vivir particular y distinta a los lugares donde se gestó esta arquitectura, lo que permitirá dotar, a los proyectos modernos desarrollados en el Perú, de una identidad local inminente.

3. Estar a la vanguardia de la  tecnología, claro está, sin olvidar lo increíble de coger un lápiz y un papel y plasmar tus ideas. Tener muy en claro las realidades sociales de diferentes lugares donde se proyectará. Trabajar e ir de la mano pensando y favoreciendo al medio ambiente, que es como se debe trabajar la arquitectura, haciendo parte de nuestro proyecto a la naturaleza.


1. A alejarme de las modas y de estudiar la arquitectura desde sus partes, a tener respeto por los arquitectos que hacen buena arquitectura, explorar, dibujar, conocer  la arquitectura antes de mí y no dedicarle tiempo a “inventar” algo que serviría para nada.

2. Como me inculcaban mis profesores: el muro es muro, la columna es columna,  la viga es viga, con eso se trabaja ahora y la arquitectura peruana tiene de esas herramientas para vivir, toda arquitectura tiene su lugar, no puedo ver un cubo y aburrirme, eso sería como negar que hay gente humilde haciendo cubos con palos  y  esteras  sobre  el desierto buscando  su estabilidad.

3. La cultura para no creerse genios y el trabajo para explorar la arquitectura, para armarla, desarmarla y armarla de otra manera. Un arquitecto debe afrontar las cosas necesarias, perdemos el tiempo conceptualizando cualquier cosa, sin saber que las necesidades para esas arquitecturas están en primer orden, creo que el arquitecto debe ser sincero en su discurso, racional y elemental.

1.  Creo  que  a  tener  un  SISTEMA,  se aprende muy poco en realidad, la universidad transcurre muy rápido, los proyectos son cada vez más grandes y el tiempo es cada vez más corto, por lo que es imposible detenerse a pensar en Arquitectura, la preocupación es terminar, y en ese aspecto  la universidad  te enseña o  te presiona a crearte un sistema de  trabajo para cumplir con las entregas, lo que obviamente está mal.

2.  Está mal orientada. Vivimos mirando  la producción de 4 ó 5 arquitectos de casas de playa que se han convertido en los referentes  “contemporáneos”  (Modernos  tardíos) en lugar de voltear la mirada a las lógicas y las formas del habitar de la arquitectura vernácula y popular que representan el 70% de la arquitectura en Lima y posiblemente el 80 ó 90% en el resto del Perú. 

3.  Poner  todo su empeño en mejorar la calidad de vida de la población, hacer vivienda colectiva, pero no los multifamiliares a los que estamos acostumbrados donde la gente vive y muere sin que tengan un rayo de luz natural, sino vivienda digna, de calidad, espaciosa, amable, abierta, PERUANA.


1.  La escuela me enseñó a no creer en las respuestas, me enseñó a dibujar sin lápiz, a escuchar el silencio de las  construcciones, a ver sin ver, pero siento que no me enseñó arquitectura. Percibí a la arquitectura más que a una profesión, difícil de comprender, aprender y enseñar. Llegué a la conclusión de que la escuela no es el lugar ideal para aprender arquitectura. Desde  entonces  ando  buscando  entender lo incomprensible, lo  increíble, lo inexistente, ando buscando a dios, ando buscando a la arquitectura, porque en la universidad descubrí que la arquitectura no existe.

2. La arquitectura peruana contemporánea se está olvidando de la arquitectura, la arquitectura ya  no  cree  en  los  arquitectos,  porque  han  dejado  de  hacer  y  creer  en  arquitectura.  La inmobiliaria, las máquinas, la tecnología, la globalización, están destruyendo a la arquitectura, el construir ha perdido significado, en la historia de la arquitectura peruana construir siempre representó ser una fiesta, una emoción. En el Perú de hoy se construyen edificios pero no se construye arquitectura. A mi juicio la arquitectura peruana no necesita de arquitectos.

3. El arquitecto debe ser alguien que cree poder serlo, alguien que piense, el arquitecto debe ser  el  líder  de  la  sociedad,  sobre  todo  alguien  que  entienda  a  la  arquitectura  porque  su  rol principal  es  la  de defender  a  la  disciplina,  por  lo  tanto  es  un  hombre  de  valores  porque el arquitecto tiene una gran responsabilidad, es alguien que decide el futuro del mundo.


1. A entender la Arquitectura como parte de nuestra vida, a observar  y analizar cada situación diaria para poder proyectar y dar mejores condiciones y calidad de vida a través de las ideas de orden, de secuencia, de sorpresa, de calidez, de unión, de respeto, de libertad, ideas que pueden ser materializadas  en una infraestructura.

2. La Arquitectura contemporánea y su desarrollo a nivel nacional es muy diverso, donde la arquitectura habitacional es básicamente mercantil. En cuanto a la arquitectura de uso público, esta explora la tecnología en cuanto a materiales y la aplica de manera satisfactoria pero es muy escaso ver soluciones que respeten parámetros de sostenibilidad que nos inviten a cuidar nuestro medio ambiente y es este un problema latente que muchos prefieren no ver y no escuchar.

3. El arquitecto de este nuevo siglo debe muy sensible a los cambios que se vienen dando en cuanto a las telecomunicaciones porque la realidad está siendo distorsionada, debe ser muy creativo para poder aportar soluciones a los nuevos problemas y líder para poder gestionarlos.



1. Aprendí que si realmente quieres ser alguien en esta vida, depende de uno mismo. En nuestro caso si quieres ser ARQUITECTO dependerá de ti y de nadie más. Aprendí a trabajar en grupo, saber lo que realmente es apoyar a  tus compañeros y viceversa (entregas de taller, trabajos, etc.). Y bueno que realmente uno nunca deja de aprender, si no lo aprendiste en la universidad lo harás aprendiendo de algún amigo, en el trabajo o la vida misma se ocupará.

2. ¿Realmente existe arquitectura Peruana contemporánea? Creo que lo que hay en el Perú es arquitectura ecléctica, una combinación de diferentes corrientes o estilos arquitectónicos al gusto y criterio del  "ARQUITECTO", una que otra arquitectura de carácter nacional en un intento de búsqueda de una identidad. Sea  tanto  para  una  entidad  privada  como  para  una pública, dejando de lado si es o no buena arquitectura.

3. En primer lugar saber qué es ser un arquitecto y serlo. No olvidar cuál es la esencia de la arquitectura, concebida para dar confort  y  satisfacer las necesidades del ser humano. No diseñar  olvidándonos  de  que  el  "USUARIO"  es  un  ser  un  humano  y  no  simplemente  una premisa más de diseño, respetando su entorno y no crear arquitectura para alimentar el ego del "ARQUITECTO". Ser consciente  y  prudente  al  momento  de  diseñar  utilizando  de  buena manera y sentido común las herramientas que la tecnología nos ofrece sea al momento del diseño o en la realización de proyecto arquitectónico.


1. A entender que las obras arquitectónicas deben estar siempre al servicio de la sociedad. En la Facultad nos enseñan que la arquitectura es parte del todo y no es el "todo", es el medio para llegar a un fin.

2. Estamos en un período de búsqueda, me alegra saber que muchos arquitectos peruanos reconocidos están buscando la identidad de su arquitectura en la identidad peruana. Sin embargo hay una fuerte corriente consumista que debemos combatir, debido al boom de la construcción hay muchos arquitectos que se dejan llevar por la corriente inmobiliaria y se olvidan que están haciendo arquitectura.

3. Debe ser auténtico y humilde.


1. Saber tomar decisiones, y aún sigo aprendiendo, eso nunca se deja de aprender. Llevar 10 talleres de diseño casi de manera repetitiva deja grandes enseñanzas ya que permite a uno mismo re-diseñarse hasta encontrar un equilibrio y la mejor manera de poder llevar a cabo el proceso de diseño de un proyecto. Para ello las conversaciones y el feedback con profesores y compañeros durante ese tiempo es lo más importante que mi facultad me ha podido dar, pues a partir de ello se generan inquietudes personales que son las que permiten en su búsqueda encontrar alternativas que conlleven a soluciones.

2. Es difícil dar una opinión global de la arquitectura peruana contemporánea. Por una parte el crecimiento económico facilita que ciertos arquitectos puedan plasmar sus inquietudes proyectuales en una serie de edificaciones selectas que brindan grandes aportes a la arquitectura en el medio, pero no terminan de salir de su burbuja aislada, por lo que no aportan nada a la sociedad. Por otro lado, la gran mayoría de arquitectos cede ante la presión inmobiliaria en la cual lo importante es vender y generar la mayor ganancia a los promotores, esto se refleja en la gran masa de edificios mediocres que se construyen en casi todas partes y que terminan por prevalecer generando la imagen de ciudad que tenemos.

3. Ser sensible al entorno que lo rodea y tomar decisiones coherentes ante las problemáticas que encuentre en el proceso de diseño. El éxito en el diseño de un proyecto está en saber tomar decisiones, en suprimir una serie de alternativas y optar por una para luego encontrar otra serie de alternativas y hacer lo mismo, este ejercicio de edición es la herramienta más poderosa que un arquitecto puede tener.


1. Además de diversos conocimientos académicos, he aprendido que  la arquitectura es más que diseñar y construir, es más que conocer y entender las necesidades de una sociedad para satisfacerla. Es materializar ideas y hacer que estas puedan transformar espacios, generarles un lenguaje nuevo, lograr que funcionen y hacerlos únicos.

2. Me parece que se está buscando revalorizar los espacios arquitectónicos  innovando con  la forma y el  lenguaje de  las obras, sin embargo, aún falta definir una identidad que la diferencie del resto de la arquitectura  latinoamericana. Creo que cuando esto se logre, la arquitectura contemporánea peruana habrá llegado a su momento cúspide.

3. Un arquitecto de este nuevo siglo debe tener una visión realista e  inclusiva de la sociedad, debe estar abierto al uso de nuevas tecnologías que le permitan generar nuevas formas o tipo de  arquitecturas,  pero sobre todo debe poder transformar un espacio enriqueciéndose  del entorno, sin dañarlo y generando un impacto positivo en él.


1. Vivir la arquitectura, comer arquitectura, caminar con la arquitectura, dormir arquitectura, soñar arquitectura. Que no sólo es una carrera más, sino un estilo de vida, que todo lo que respiremos y emanemos del cuerpo sea arquitectura.

2. Creo que va en ascenso, hay una nueva generación de arquitectos que se levanta y está tratando de hacer las cosas bien, con grandes y nuevas ideas en arquitectura y planeamiento de las ciudades. Por esto creo que debería estar mucho más enfocada en el deseo por el progreso de nuestro país y el desarrollo de nuestras ciudades.

3. Originalidad, seguridad de sus ideas, convicción total en lo que se cree y pasión por lo que hacemos. Creatividad e imaginación, etc. A estas alturas creo que todo ser humano tiene esas capacidades (medias o bien desarrolladas) la cuestión está en defender esas ideas, nuestras creencias, no dejarnos llevar por el sistema que nos rodea y sobre todo siempre ser auténticos, no copiar, ya que esa es la característica de muchos arquitectos de este siglo.


1. Creo que a valorar más el que abriera las puertas a mi libre investigación y experimentación, entiendo que por ser una Universidad joven  existen muchas cosas aún que se tiene que mejorar, pero me dejó el promover en un alumno ese interés por la superación personal.

2  Bueno, mientras no haya democracia para que la arquitectura ocupe todos los ámbitos sociales, económicos, políticos y culturales del País, siempre veremos resultados a pequeña escala, pero valoro el que existan esfuerzos para cambiar esta realidad, sin embargo, hay aún mucho por hacer.

3. Ser más humano, menos egoísta y pensar en la sociedad que tiene menos posibilidades de acceder a las oportunidades, generar más colectivos y ocupar roles importantes y es que los arquitectos de ahora debemos volver a hacernos necesarios para la sociedad.




ANÁLISIS DE ALDO FACHO DEDE
(Blog Habitar)

Pretender analizar la mirada sobre la arquitectura de dieciséis egresados jóvenes de diversas escuelas del país es una labor de suma complejidad en cuanto estamos pretendiendo representar con esa selección el pensamiento de sus contemporáneos. Sería irresponsable juzgar sus escuelas o contextos a partir de sus respuestas, con esta salvedad reflexionaré en el presente texto sobre las respuestas a tres preguntas que fueron elaboradas por La Chimenea. 

El primer reto fue sistematizarlas para poderlas analizar como conjunto, para ello elaboré un cuadro en el que busqué sintetizar las ideas e identificar las coincidencias.  El resultado fue sumamente interesante pues pude visualizar a los encuestados como conjunto, y ver como aún en lugares distantes existen similitud de inquietudes y preocupaciones.  Aunque dieciséis parezca mucho, no llega a ser un tercio de las facultades y escuelas de arquitectura que hay en el Perú, situación preocupante si nos comparamos con países de mayor población y en los que la arquitectura tiene un rol mucho más activo en la sociedad.  Por ejemplo, España que tiene 32 facultades para casi 48 millones de habitantes, y Argentina con alrededor de 32 para 41 millones, versus nuestro país con más de 50 escuelas para 29 millones.  Todos sabemos las diferencias en cuanto a la democratización de la educación y la cultura con esos países, lo cual hace más crítica la comparación. 

Esto se agudiza al ser conscientes que no existe el volumen de docentes capacitados para tal número de escuelas, aunque la mayoría enseñe en más de una.  ¿Cómo estamos formando a los jóvenes que pretenden ser arquitectos?  Enseñar arquitectura evidentemente es un negocio, lo que no está claro en nuestro país es que antes que un “negocio” la educación es un servicio, y quien la ejerce tiene la gran responsabilidad de formar ciudadanos y proveerles herramientas intelectuales y laborales para la construcción de su futuro.  El que asume el reto de enseñar está asumiendo el reto de aportar a la construcción de nuestra sociedad, y en el caso específico de la arquitectura, de nuestras ciudades.  Me interesaría saber cuántos “empresarios de la educación” son conscientes de esto.

Pero la gran crítica, o en todo caso la gran responsabilidad recae en los organismos públicos que habilitan para la enseñanza de arquitectura a instituciones que no cuentan con las condiciones académicas mínimas.  Universidad viene de “universal”, que entre otras acepciones significa “Perteneciente o relativo al universo. Que por su naturaleza es apto para ser predicado de muchos[1] Interpreto este significado como que el conocimiento que se imparte y genera en la universidad nos debe vincular al saber universal, enriquecido por el contexto local. Entonces, ¿Puede existir una “universidad” que no genere conocimiento, que no investigue, que no publique? A partir de lo expuesto, la respuesta sería negativa, pero en nuestro contexto eso no está claro, al menos no hay evidencia que preocupe a quienes las dirige o las fiscalizan.  Esto se trasluce en la respuesta con mayor coincidencia a la primera pregunta de La Chimenea: ¿Qué es lo más importante que has aprendido en tu facultad?  El 40% de los encuestados reclaman una formación limitada, con fuertes carencias, y algunos muestran confusión al referirse al campo de trabajo de la profesión.  Lo que destaco de la mayor parte de este grupo es la visión crítica sobre su formación y la conciencia que deberán suplementarla en la vida profesional, esto es importante dado que al ser conscientes del problema asumen el reto de resolverlo.  Me preocupa más cuando la respuesta es poco clara pretendiendo ser erudita, evidenciando una importante confusión entre lo que hace al oficio del arquitecto y otro tipo de especulaciones pseudo-filosóficas. 

En segundo lugar hay dos grupos de respuestas que se refieren a proyectar desde el contexto y al compromiso con la profesión.  Ambos reflejan seriedad, planteando responsabilidad para con el entorno social y físico.  También hay una fuerte conciencia en lo grupal, en la sinergia que se genera pensando y trabajando en equipo.  Esto es sumamente importante pues revela un reconocimiento al valor del intercambio de ideas, complementariedad de conocimientos y destrezas, y reconocimiento del valor estratégico de multiplicar los saberes individuales minimizando las debilidades.

Ya dentro de las respuestas aisladas hay dos que deseo destacar, la primera es una en la cual se es enfático en el plantear que la arquitectura debe estar al servicio de la sociedad.  Este concepto, desde mi parecer, debería haber tenido el mayor número de coincidencias.  No reconocernos como profesionales al servicio de nuestros pares, nos encasilla en una carrera de egos y acota significativamente nuestra capacidad de intervenir en diversos espacios laborales.  El sentido de “universalidad” tiene que ver directamente con el servicio al conjunto de hombres, desde el aporte a la construcción del conocimiento que nos permitirá vivir mejor.  La segunda sin ser expresamente opuesta, evidencia una formación desde lo individual, que sitúa la materialización de una idea para la generación de espacios como el objetivo principal del oficio.  Me parece interesante cerrar la reflexión a esta primera pregunta con esta respuesta pues tiene mucho que ver con la preocupación de un número significativo de los encuestados cuando responden la segunda pregunta: ¿Cuál es tu opinión sobre la arquitectura peruana contemporánea?  

El 50% de los consultados coincide en que la arquitectura contemporánea peruana identificada como referente no refleja a la sociedad, que está dirigida a un sector reducido y elitista dado su alto costo.  Les sigue el 40% en que reclama la ausencia de calidad en los proyectos inmobiliarios, y que la arquitectura destacada no está pensada para las personas, que no construye ciudad.  Existe a su vez un reclamo de mayor conciencia contextual y ambiental, y por esa senda proponen la búsqueda de identidad.  Podemos afirmar que entre los encuestados hay casi consenso en la crisis de calidad y estrechez del mercado en el que se puede proponer arquitectura, poniendo en evidencia un problema más profundo que no deja de estar ligado con la primera pregunta: ¿se están formando arquitectos para nuestro contexto? e íntimamente relacionado, ¿quiénes son los responsables de regular el uso del suelo y la normativa en base a la cual se construye en la ciudad?  En un contexto comercial lícito, un inversor inmobiliario negocia un terreno en un valor calculado a partir de la ubicación y potencial constructivo.  A partir de esto, le exigirá al profesional que contrate maximizar el rendimiento del mismo, buscando mejorar su utilidad.  ¿Puede un arquitecto justificar la pérdida de rentabilidad con aportes de calidad al espacio público?, hasta donde yo conozco no.  Sí puede justificar construir menos metros cuadrados para mejorar la rentabilidad en base a un incremento de la calidad, pero ese es otro asunto.  El inversor va a exigir el rendimiento que la municipalidad le otorgó, y en la mayoría de los casos se va a manejar en los límites de la normativa.  Entonces, si queremos mejorar nuestra ciudad y la calidad de la arquitectura, ¿no deberíamos empezar por re-diseñar los parámetros que regulan el uso del suelo y las exigencias proyectuales?, pero para ello, necesitamos primero tener en claro que ciudad queremos construir, y discutir ese modelo de ciudad en estrecha colaboración entre las universidades y los colegios profesionales con la administración municipal.  Entonces, no solo carguemos contra el profesional que firma, sino, y sobre todo, contra quienes deberían evitar que ese tipo de arquitecturas se puedan generar y firmar.

Ahora, retomando la primera interrogante de esta serie, ¿para qué contextos se están formando arquitectos? Si la fuerte crítica es a que solo atenemos a un bajísimo porcentaje de la demanda, y que en más del 80% de la construcción de viviendas no tenemos injerencia, ¿no será que debemos re-orientar la formación profesional, que debemos abrirnos mercado en esa gran masa poblacional?  Entre los colegas criticamos reiteradamente la falta de concursos públicos de proyectos y despotricamos contra la ley de contrataciones del estado que es la única forma de acceder a la obra pública. ¿En alguna escuela se enseña cómo manejarse dentro de esta ley? Claro, es más “comercial” vender el modelo del arquitecto genio, ese “artista del espacio” incomprendido, que debe materializar sus obras a pesar de sus clientes… enseñar “esa” arquitectura está de moda, pero la “moda” se queda en las aulas y es incapaz de resolver el mundo real.

Así llegamos a la tercera pregunta, ¿cuáles creen que deberían ser las principales características de un arquitecto de este nuevo siglo? Más del 50% de los encuestados coincide en que deben ser la capacidad de innovación, desarrollo y uso de tecnología, experimentación, creatividad y originalidad.  Todos estas cualidades están relacionadas a la generación de objetos arquitectónicos, de creaciones individuales, ¿dónde quedaron las preocupaciones de índole social, urbano y ambiental?  Un segundo grupo postula una arquitectura más “humana”, más “social”, un tercero habla de sustentabilidad y sensibilidad con el entorno, y un cuarto reclama ser líderes del cambio y del desarrollo. Quizás si cruzamos todos los grupos tendríamos una respuesta más acorde a los anteriores postulados, “arquitectos con una fuerte conciencia social, urbana y ambiental, que planteen la solución a los retos proyectuales desde la creatividad, experimentación y desarrollo de tecnología, y que asuman el compromiso de sumar al desarrollo de su entorno”.  Ese sería un buen final, pero hubo una última respuesta que me dejó pensando y que considero que contienen en sus dos palabras todos estos conceptos: “auténticos y humildes”, ¿será que bastan esas dos virtudes para construir la sociedad del siglo XXI?

ANÁLISIS DE JOSÉ BEINGOLEA DEL CARPIO
(Arqandina)

Las respuestas a las tres preguntas planteadas por La Chimenea revelan las distintas polaridades que se presentan en el variopinto escenario académico peruano, pero dejan ver mucho más que eso.
PRIMERA
Sobre lo que recibieron en su formación, distinguimos primeramente la respuesta mayoritaria de quienes asumen como positivo el paso por la universidad mientras en minoría se sitúa la que considera que aprendió más  “de lo que no nos dijeron”. A esta posición hay que sumar la de aquellos que consideran que en materia de aprendizaje, pesa más la opción y decisión personal que el influjo institucional y también aquella otra paradójica y nihilista que concluye que “la escuela no es el lugar ideal para aprender arquitectura” y en el extremo de este razonamiento que “la arquitectura peruana no necesita de arquitectos”.

Pero subrayo, la mayoría de los entrevistados tiene una visión positiva del paso por las aulas y talleres universitarios. Lo que no sorprende es lo variado de las respuestas que dan origen a esa percepción y que expresa distintas polaridades: realismo-idealismo,  individual-grupal, pensar-hacer, efímero-permanente, que surgen en una de las más ricas experiencias que la sicopedagogía universitaria ve cada día con mayor interés. Pero no nos sorprende sólo por eso sino también porque traduce la heterogeneidad de nuestros espacios académicos arquitectónicos: desde los regionales a los centrales, desde los públicos a los privados, desde los religiosos a los más seculares, incluso los de género.
SEGUNDA
Hay unanimidad en la visión defectiva de la arquitectura peruana, aunque esa percepción sea esencialmente intuitiva y elementalmente sostenida, la conclusión es categórica en el sentido indicado.

El imperio de la moda, de las poses, del elitismo, del formalismo, del mimetismo, del autismo, del eclecticismo ingenuo y del conformismo, son algunos de los adjetivos implícita o explícitamente mencionados en la segunda respuesta.

El soporte ideológico de este juicio traduce una convicción progresista radicada en el ideal moderno de la arquitectura como modeladora de la realidad y como disciplina con una cierta misión social. Llama poderosamente la atención que las respuestas no hagan eco del discurso neoliberal (del resto, nada ajeno en las aulas), que privilegia la difundida visión de la ciudad y de la arquitectura que supedita la calidad a la productividad del capital. Eso ocurre acaso por el hecho que los entrevistados son de alguna manera la élite de los centros académicos en los que se forman. Por eso es probable que la suya, no sea una posición militante de la visión oficial, promovida y aceptada a todo nivel. No creemos, sin embargo, que esa sea la postura efectiva con la que se forman los arquitectos de hoy. Las instituciones académicas, con evidentes matices y con mayor o menor grado de conciencia, forman a los nuevos profesionales, para “insertarse (pasivamente) en el mercado laboral”.
Sin embargo, ateniéndonos objetivamente a las respuestas, hay que señalar que una dosis de sentido crítico y de inconformidad existe en los jóvenes respecto a la arquitectura contemporánea peruana. Es que las manifestaciones y realizaciones tangibles del “boom inmobiliario” son esencialmente sólo estadística, optimistas cifras  que no pueden de manera alguna maquillar la patética realidad (defectivamente) transformada, y exhiben muy poco de calidad y de positivo contenido, mientras las pocas que existen, constituyen la excepción que confirma la regla y a menudo se desarrollan en espacios aislados físicamente, marginales al espacio y la vida cotidiana de las mayorías.

Una desazón social fluye por eso de las respuestas que, al tratar de encontrar respuesta en el campo disciplinar, llaman la atención sobre la necesidad de reubicar la praxis del diseño en el centro de gravedad de los problemas y conflictos. Algo que evidentemente no ocurre en nuestra arquitectura, y que por último, no depende exclusivamente de los arquitectos.
TERCERA
Sobre las características del arquitecto del nuevo siglo, las respuestas privilegian en primer lugar lo social y casi al mismo nivel, el énfasis en la tecnología (fundamentalmente constructiva), el respeto al contexto y al ambiente.
Una que otra es más explícita y habla de un arquitecto “que decide el futuro del mundo”. Esta visión, muy cara al concepto de vanguardia que permeó el discurso y la ilusoria praxis del Movimiento moderno fue desbaratada por la propia realidad y la dinámica que generó. Ya la crítica radical del movimiento moderno se encargó de desenmascarar la realidad y a situar la arquitectura en el lugar y la instancia de afirmación del sistema del cual depende, se nutre y al cual sirve.
La relación que existe en las respuestas a la segunda y tercera preguntas, resulta orgánica y revela un grado de articulación y conciencia de lo que se está diciendo, sin embargo, la ausencia de referencia a las determinaciones que desde el ámbito, económico, político y social, imponen a la arquitectura, indica un alto grado de desarticulación y evidente vulnerabilidad frente a la dinámica de la realidad que los hará fácil presa de sus imposiciones al momento de enfrentarse a la cotidianeidad del ejercicio profesional con sus frías y drásticas lógicas.
EPÍLOGO 
A manera de conclusión me queda clara la heterogeneidad y excentricidad o dispersión de la formación profesional en nuestro país. No obstante ello, fluye en la joven conciencia de los arquitectos en ciernes, una actitud de incomodidad y de desazón frente a la situación actual de nuestra arquitectura. Pero de otra parte, el excesivo y desarmado idealismo con que se pretende enfrentar esta situación en el presente y futuro inmediato no augura la posibilidad de operar los urgentes cambios que la teoría y la praxis de la arquitectura demandan en nuestro país.



[1] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. http://lema.rae.es/drae/



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