27 de abril de 2014

A Adolfo Córdova

En noviembre de 2013, Adolfo Córdova le brindó una entrevista a esta revista. Hoy publicamos una crítica respuesta a la posición del ex integrante de la Agrupación Espacio. José Acaro, estudiante de último año de Arquitectura de la Universidad Nacional Federico Villarreal, ofrece una atípica* y lúcida postura acerca de la arquitectura.

Antes que nada, debo reconocer que escribir esto es un acto de insolencia. Creo que la libertad intelectual que hoy vivimos permite este ejercicio. Este ejercicio, desde mi punto de vista, es insolente, pero a la vez justo. Creo que las personas que vivimos en esta época, que nacimos en esta época, merecemos dar nuestra opinión.
Lo siguiente es una reflexión a partir de palabras que leí del arquitecto Adolfo Córdova, respecto a su visión sobre la realidad y la arquitectura en el Perú, la enseñanza y el modernismo en una entrevista hecha para la revista La Chimenea.
“El edificio del Banco Continental, en Paseo de la República, ha sido destrozado; su original revestimiento en cerámica roja ha sido forrado en vidrio. A los edificios les quitan el mensaje de su tiempo y los disfrazan de actuales. Así hay muchos ejemplos”. (Adolfo Córdova, Noviembre de 2013)
Creo entender este punto de vista: imagina al objeto como centro que refleja la expresión de una manera de ver las cosas en un tiempo. Pero otra cosa que también es cierta es que los objetos deben poseer la capacidad de satisfacer a las demandas. Un objeto bello pero obsoleto no tiene ningún sentido para una empresa cuyo objetivo es dar un mensaje competitivo. Estas empresas no defienden un legado cultural. Eso es un hecho. Creo que no se deben desatender estas circunstancias bajo objetivos idealistas, muy lejanos a nuestra realidad. Defendamos hablando su idioma.
“Si lo que se construya en ese lugar (en lugar del edificio Limatambo) fuera bien solucionado, sí sería un mensaje de este tiempo. Pero si va a ser una copia, o una torre más, una copia como las demás, con pequeños adornos para diferenciarse, con alturas diferentes para no ser iguales, no. Y eso es lo que temo que vaya a pasar. Eso sería algo superficial y falso. Las dos torres que existen ahora en la zona, son lo mismo, una tiene detalles así y la otra asá. No hay un mensaje claro y limpio. En esa esquina se borró una huella del tiempo, un trabajo de Seoane que era un mensaje de su tiempo, de un momento importante de la arquitectura peruana. Qué pena, me dio mucha pena ver cómo iban botando piso por piso. Sí, es un mensaje del tiempo: el valor económico del suelo fue más importante que el valor artístico y testimonial de lo que ese suelo soportaba”. (Adolfo Córdova, Noviembre de 2013)
La arquitectura moderna se alienó tanto que sus objetivos plásticos, los de perennidad artística, dejaron de escuchar a las personas. El amor hacia un objeto que comienza a sentirse ajeno a una realidad, demuestra un punto de vista muy lejano a los tiempos actuales. Ni peor, ni mejor, sino distinto. La arquitectura light, la superficial, logra captar los intereses de las masas porque la globalización se maneja bajo reglas distintas al mundo de la delimitación, ese mundo donde valorar los cánones del mundo ideal era el objetivo principal.
“(Frente a las irregularidades) Habría que tener el valor de decir esto no se hace. Lo que pasa es que los arquitectos que están en las municipalidades, o bien no tienen idea de la planificación urbana, del urbanismo, de los intereses de la ciudad, o bien, si la tienen, no desean hacerse problemas. Hay arquitectos mal formados que creen que eso es normal. No se dan cuenta de la destrucción de la ciudad. Y si se dan cuenta, prefieren callar. Por otra parte, hay que decir que la normatividad actual, ciega o interesada, permite abusos”. (Adolfo Córdova, Noviembre de 2013)
La arquitectura que se hace de manera masiva, movilizada por intereses de lucro, destruye la ciudad, eso es innegable. Pero también es importante reconocer que esto se da porque las personas que habitan nuestro país estudian una carrera con la intención de satisfacer, en primera instancia, sus logros personales, y estos logros, son económicos. No es un crimen desear tener dinero y menos cuando vienes de una familia que luchó para mejorar su economía. Los arquitectos de la época de oro rechazan este punto de vista, lo estigmatizan a una banalidad incomprensible y propia de seres egoístas y extraños. Creo que es lógico pensar cómo esta visión radical ha dividido las brechas y no ha permitido orientar los objetivos progresistas inmediatos hacia los objetivos integrales, los que hacen ciudad. El crecimiento sustancial de escuelas fue rechazado como banal. Pensar en dinero en vez de arquitectura fue rechazado como banal. El desinterés ha sido recíproco pues el mundo nuevo no era escuchado ni quería escuchar al mundo de antes.
La gran suma de arquitectos que ejercen en el Perú se moviliza bajo intereses personales y no entienden la lógica de pensar en la ciudad, su visión es individualista y rechazan los libros. Creo que éste es un hecho que no deberíamos dar por perdido: la capacidad de transformación debería ser integral y también debería conciliarnos entre nosotros.
Los tiempos actuales, donde la comunicación y la interconexión se han vuelto la principal fuerza, hablan sobre pensar en la poca duración de los dogmas para construir la ciudad. La intolerancia a las nuevas maneras de ver el mundo prolifera en la antigua visión de la arquitectura. La disciplina del movimiento moderno es envidiable, es casi un acto religioso que algunos miramos con extrema admiración. Lo que no creo que hoy en día se pueda tolerar, es la incapacidad de imaginar el mundo más allá de ideales canónicos que buscan etiquetar todo aquello que está lejos a la época dorada, presumiendo que las reglas de esa época —unas reglas que no entendemos pues no nacimos con ellas— son las correctas.
Creo que la solución no es volver a la arquitectura de esa época. Nosotros tenemos la capacidad de construir una ciudad con nuestra propia visión y nuestro propio punto de vista construido a partir de nuestras comunes experiencias. No somos una generación incapaz con objetivos banales. Tenemos voces y tenemos mucho que decir sobre arquitectura.




* Es típico cuestionar a los padres, lo atípico es hacerlo a los abuelos.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy pobres las respuestas.

Hace falto un mayor estudio sobre el Neoliberalismo y sus consecuencias económicas e ideológicas en las maneras de hacer Arquitectura y Urbanismo.

jhonny ken dijo...

......para ser critico hay que ahondar con profundidad lo que el Arq. Adolfo quiso expresar en el articulo.....y lo mencionado por el estudiante también es aceptable,pero no en su totalidad.

Christopher Schreier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joaquín Márquez Ruesta dijo...

La pregunta central -alejada de la circunstancia-, creo, es: ¿Podemos juzgar moralmente a la arquitectura? ¿O a los arquitectos que la diseñan? Si la respuesta es sí, la postura expresada en el artículo es insostenible. Pero si la respuesta es no, todas las especulaciones sobre modelos económicos, dogmas y otras visiones parciales están de más. Creo que esa pregunta es la que debemos intentar responder, lo que debemos discutir. Al menos a partir de este artículo.

Anónimo dijo...

“Hay arquitectos mal formados que creen que eso es normal. No se dan cuenta de la destrucción de la ciudad”... Además de vanagloriarse de sus creaciones.

patty dijo...

Me parece bastante aceptable la postura planteada en respuesta a la entrevista realizada al Arq. Córdova, la actitud crítica es la base para el crecimiento académico. Creo que las posturas van cambiando se van transformando de acuerdo al contexto, de la misma manera la ciudad.

Anónimo dijo...

El banco continental, un referente de la arquitectura peruana, actualmente es una muestra de la cultura del espectáculo y del consumismo. Lamentablemente la arquitectura es muchos casos es fiel reflejo del conocimiento y la manera de pensar de una época.

jesusjauregui dijo...

Más allá de los ejemplos señalados creo que las posturas expuestas se basan en la defensa de un patrimonio arquitectónico vs el de la licencia para hacer cualquier objeto edificado con el escudo de juventud, modernidad y libertad -todo ello entre comillas-
Actualmente se habla de Brescia, De la PIedra o Artadi como sí se tratara de Johnson, Salmona o Barragán, o Seoane, Weberhofer o Miroquesada.
Menos Facebook, blogs, Twitter y más libros.

Gustavo Alfaro dijo...

No es una mala postura y tiene razón en varias cosas aunque también hay varias posiciones cuestionables. Lo bueno es la iniciativa, porque antes, cuando se publicó esa entrevista, nadie dijo nada.

Fernando Freire Forga dijo...

Es aceptable la insolencia en muchos de los puntos del artículo...PERO, indicar:..."unas reglas que no entendemos pues no nacimos con ellas"...???...

Faltó leer unos cuantos libros... Si algo no se entiende, estoy seguro que no depende de con que nace uno, depende de la calidad de estudios que se realiza.

Saludos!

jose acaro dijo...

Cuando hice referencia a un mundo donde no nacimos hacia referencia al caracter ideologico del mundo de la delimitacion mas que ha documentaciones concretas. No entendemos esa ideologia pues nacimos en sociedad de mercado, igual agradezco todos los comentarios. Es genial.

Anónimo dijo...

Es genial que por fin se critiquen artículos. Quizás sí, es un poco insolente, pero ¿no era esa la actitud que se tuvo con Le Corbusier cuando publicaba sus nuevas ideas?
Arquitectura la hacemos nosotros y en esas brechas existentes entre las ideas, la historia y el tiempo deberíamos aprender a saciarlas('trabajarlas') y darles un buen cauce. Y ESO lo hacemos todos... o más bien deberíamos hacerlo.

Fernando Freire Forga dijo...

José, gracias por la explicación... De todos modos aprovecho el tema en eras de transmitir conocimientos relacionados al movimiento moderno y la arquitectura.

En muchas de las intervenciones sobre el tema, a las que he logrado acceder, registro un vacío en cuanto al conocimiento de la "Arquitectura Moderna" y los principios del movimiento que la sustenta...

Lo interesante de la Arquitectura Moderna es que no corresponde a ideologías, estilos, modas o temas subjetivos... La Arquitectura Moderna es un resultado o consecuencia experimentado por los avances de la humanidad... los principios que la sustenta abordan todo tema relacionado. La nueva forma de hacer arquitectura o la nueva manera de hacer arquitectura no tiene parangón en nuestra historia. Y todo esto no ha cambiado desde los inicios de esta "nueva manera" de hacer arquitectura. Ya todo involucra el método científico para sustentar un diagnóstico o una propuesta... No son ideologías nuevas..., esa manera de entender la arquitectura no tiene sentido (son muy azarosas)... las reglas fueron dadas y algunos obtienen resultados más o menos coherentes... pero todo es arquitectura moderna...

Si nacimos aquí o allá, o en una sociedad de mercado, como dices,o en la "era Wi-Fi"... hay que recordar que la arquitectura moderna es Universal.

Saludos y un abrazo a Israel,

Elgallinazo Desdesutanque dijo...

Creo que no vamos a poder avanzar sin dialogo y para dialogar entre generaciones es necesaria una cuota de insolencia. Me preocupa sin embargo que se no quede claro que así como no se debe confundir libertad con libertinaje no confundamos esta insolencia necesaria con bravado. Digo me preocupa porque mi deseo más grande es que finalmente dialoguemos y aceptemos la critica como una generación finalmente adulta de profesionales. Lo que leo que tiende en ocasiones a la misma falta de querer dialogar justamente, una postura que fácilmente se podría resumir como: 'Yo no te quiero escuchar porque tu no me puedes entender porque vienes de otra época' pero casi también podría poner 'otro planeta' y no cambiaría el tono. Insisto es por partes. Ahi reside mi esperanza.